OBSERVARE
Universidade Autónoma de Lisboa
e-ISSN: 1647-7251
VOL12 N1, TD1
Dossiê temático Relações Internacionais e Redes Sociais
Julho 2021
201
REDES SOCIALES Y RELACIONES INTERNACIONALES EN EL SECTOR TURÍSTICO
DAVID CALDEVILLA-DOMÍNGUEZ
davidcaldevilla@ccinf.ucm.es
Licenciado y Doctor en Ciencias de la Información. Diplomado en Magisterio. Profesor titular en la Facultad de
Ciencias de la Información de la UCM (España). Docente en: U. Complutense, U. Europea de Madrid, IED,
ESERP e IPAM. Índice h 17. 6º autor español en trabajos publicados, 13º en artículos citados y 20º en citas
recibidas de 747 autores. Secretario General de la Sociedad Española de Estudios de Comunicación
Iberoamericana y del Fórum Internacional de la Comunicación y Relaciones Públicas.
ALMUDENA BARRIENTOS-BÁEZ
almudena.barrientosbaez@unir.net
Doctora con mención internacional en Educación y profesora contratada en la Univ. Europea y en la Univ.
Internacional de La Rioja (España). Máster en Dirección de Protocolo, Producción, Organización y Diseño de
Eventos, área de Comunicación y Máster en Dirección de Alojamientos Turísticos. Grado en Turismo y
Magisterio. Forma parte del proyecto Nuevos valores, gobernanza, financiación y servicios audiovisuales
públicos para la sociedad de Internet: contrastes europeos y españoles (RTI2018-096065-B-I00) de
investigación del Programa Estatal de I+D+I.
JUAN ENRIQUE GONZÁLVEZ-VALLÉS
jegonzalvez@ucm.es
Doctor en Ciencias de la Información y Licenciado en Periodismo. Forma parte del Departamento de Teorías y
Análisis del Departamento de Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid (España). Forma parte
del Grupo de Investigación Concilium así como de las entidades Sociedad Española de Estudios
Iberoamericanos de la Comunicación y Fórum XXI. Fue director del Congreso Universitario Internacional
sobre Comunicación: Contenidos, Investigación, Innovación y Docencia, y actualmente forma parte de su
Comité Organizador y Comité Científico.
MANUEL BLANCO-PÉREZ
mblancoperez@us.es
Doctor en Comunicación y Literatura y Máster en Comunicación y Cultura, Universidad de Sevilla. Máster en
Economía Social. Es, en la actualidad, profesor del Departamento de Marketing y Comunicación de la
Universidad de Cádiz (España) y de periodismo en la Universidad de Sevilla.
Resumo
El turismo es un fenómeno social y científico. A partir de aquí, su conocimiento debe enfocarse desde una
visión integral y no limitarlo a una sola disciplina o conjunto de ellas por separado, ya que es
multidisciplinar. El papel de las Relaciones internacionales en el turismo es un fenómeno de grandes
consecuencias económicas, sociales, culturales y ambientales, que puede condicionar el comportamiento
del turista y del sector turístico en su conjunto. La pandemia provocada por la covid-19 ha afectado a
toda la población mundial, a los principales motores económicos de todos y cada uno de los países y a
las Relaciones internacionales derivadas del sector turístico. El coronavirus no solo ha afectado a las
personas que se encuentran bajo sus efectos, sino que ha cambiado la percepción global de la realidad al
igual que los medios de información se han visto forzados a crear una nueva manera de comunicar. Por
su parte, las redes sociales han supuesto la vía más rápida y sencilla en la difusión de todo tipo de
información y desinformación, adoptando nuevos formatos y nuevas medidas anti bulos (fake news). Han
sido eficaces y se identifica que gracias a las diferentes plataformas los ciudadanos se han encontrado
algo más arropados, comprendidos y han recibido información sobre lo que ocurre alrededor de sus vidas.
Debido al cierre de fronteras y a la disminución de vuelos, el turismo mundial sufre graves consecuencias
y por todo ello, la incidencia del coronavirus en la economía y las Relaciones internacionales son
protagonistas de una difícil realidad y una pronta y esperada recuperación.
Palavras chave
Comunicación; Turismo; Redes sociales; Relaciones internacionales; Covid-19.
Como citar este artigo
Caldevilla-Domínguez, David; Barrientos-Báez, Almudena; Gonzálvez-Vallés, Juan Enrique; Blanco-Pérez,
Manuel. Redes sociales y relaciones internacionales en el sector turístico. Dossiê temático Relações
Internacionais e Redes Sociais, VOL12 N1, TD1, Julho de 2021. Consultado [em linha] em data da última
consulta, https://doi.org/10.26619/1647-7251.DT21.13
Artigo recebido em 18 de Fevereiro de 2021 e aceite para publicação em 26 de Março de
2021
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Redes sociales y relaciones internacionales en el sector turístico
David Caldevilla-Domínguez, Almudena Barrientos-Báez,
Juan Enrique Gonzálvez-Vallés, Manuel Branco-Pérez
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REDES SOCIALES Y RELACIONES INTERNACIONALES EN EL
SECTOR TURÍSTICO
DAVID CALDEVILLA-DOMÍNGUEZ
ALMUDENA BARRIENTOS-BÁEZ
JUAN ENRIQUE GONZÁLVEZ-VALLÉS
MANUEL BLANCO-PÉREZ
1. Introducción
El turismo puede ser abordado de forma multiespectral, desde sus aspectos sociales, su
importancia cultural, su impacto en el entorno natural y, por supuesto, su vertiente
económica (Caldevilla-Domínguez et al., 2020). Ni siquiera está limitado a ser visto como
industria del sector terciario y del tiempo libre, y la propuesta turística es fruto de
actuaciones públicas y privadas, gubernamentales y populares. Pese a ello existe una
limitada actuación académica sobre este campo, creándose un vacío analítico en la
materia y en su vinculación con las Relaciones internacionales. Dicho vacío puede llenarse
mediante el aporte multidisciplinar derivado del estudio relativo del turismo con sus
vertientes económicas, culturales, etc. A este vacío se suma el vinculado a la influencia
de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC): porque mediante su
aplicación en el entorno turístico, usuarios con competencias digitales intermedias
(Fernández-Cavia et al., 2020, Chinchay-Villarreyes et al., 2020) están influenciando la
industria, concretamente en la prescripción de productos o servicios mediante redes
sociales (Matassi y Boczkowski, 2020). En el contexto digital actual, se vinculan ámbitos
de relación que, apriorísticamente, tienen opuestos orígenes (Ganga-Contreras et al.,
2017) anticipando el clima de multidisciplinariedad que debe caracterizar a la
investigación turística: la cultura participativa del prosumo (Martín-Antoranz et al., 2020)
impuesta por el entorno TIC (al fin y al cabo, la red está estrechamente relacionada con
variadas formas de consumo (Gonzálvez-Vallés et al., 2020) la industria turística y las
Relaciones internacionales a ella vinculadas. En la primera existen prácticas como la
crisolización, la inteligencia colectiva y la cultura colaborativa entre usuarios y amenazas
como las apuntadas por Cáceres (2009) y Barrientos-Báez et al. (2018) mientras que el
segundo practica la homogeneización de procesos productivos, la sacralización del
beneficio y la concentración empresarial. El tercero es la maximización de la ciencia de
la relación humana, expresada en sus rminos de mayor volumen y consecuencias, pero
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también más influenciada por el micro-managing. Entre estos tres objetos de estudio
existe una zona gris. Es aquí donde usuarios con competencias digitales intermedias
están influenciando las industrias turísticas, en concreto, en la prescripción de productos
o servicios mediante redes sociales (Matassi y Boczkowski, 2020, Araújo y González,
2019).
Este trabajo emerge en parte de reflexiones sobre el nuevo ecosistema mediático y su
relación con una ciencia el estudio del fenómeno turístico- que tiene un componente e
impacto en las Relaciones internacionales.
En la ciencia turística, la introducción de las redes sociales ha cambiando el paradigma
comunicativo, cambiando la forma en que personas de todos los países y estratos
acceden a la información, planifican y comparten sus viajes. Permitiendo a los
proveedores interactuar dinámica y directamente con el usuario, facilitando la adaptación
de su actividad a las nuevas realidades, con la implementación de feedback efectivo. Sin
embargo, diversos estudios muestran que todavía se acusa una falta de conocimiento
sobre cómo algunas iniciativas pueden utilizar las redes sociales de mejor manera
(Oliveira et al., 2017, Hays et al., 2013, Infante-Limón, 2014). Las redes sociales ganan
fuerza a partir de ambientes específicos, (Calderón et al., 2017).
Este artículo pretende contribuir a una mayor comprensión del potencial de las redes
sociales en turismo y en la relación de éste con las Relaciones internacionales.
2. Diseño y Método
El presente artículo es una revisión narrativa orientada a la búsqueda y recuperación de
documentación relevante a la aplicación de las TIC en la promoción turística y en sus
actividades vinculables a las Relaciones internacionales, dando respuesta al
planteamiento inicial. Para el caso, se han consultado diversas fuentes en materias
relevantes en libros, artículos, estudios y revistas científicas. Los criterios de búsqueda
de información incluyeron: estudios, artículos y monografías publicados hasta 2020 en
español o inglés y con acceso abierto (open Access) al texto completo (con la posibilidad
de dejar paso a material más antiguo si sienta una base teórica relevante). Los criterios
de exclusión incluyeron artículos de carácter marcadamente contrario al científico, como
artículos de opinión, o material de acceso informático producido por el usuario sin base
en experticia. La estrategia de búsqueda se sirvió de Descriptores de turismo, Relaciones
internacionales y TIC relevantes para el objeto de estudio.
3. Desarrollo
3.1. Turismo
Como tal fenómeno, el turismo puede decirse que tiene elementos y manifestaciones
anteriores a su generalización y consagración como sector económico propio: habiendo
producido ramas de negocio muy abiertas a la comunicación asimétrica (Navarro Celis et
al., 2020), como el turismo de motivación cultural (Araújo y Domínguez, 2012).
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La aplicación a la realidad de la ciencia turística con fines pecuniarios ha generado estas
ramas, respondiendo así a una variedad de audiencias, segmentadas con criterios
económicos (Caldevilla-Domínguez et al., 2019). Debido a estos factores, el fenómeno
del turismo es estudiado multilateralmente, resultando en subapartados investigativos
tales como la psicología, política, economía y sociología turística, como medio de
determinar los segmentos y diferentes tipos de demanda y público objetivo.
Ello hace que no se pueda limitar la definición del turismo a su vertiente económica. Una
visión reduccionista de la teoría del turismo al tiempo de ocio, apoyada en que el turismo
precisa que sus practicantes dispongan de tiempo y medios para desplazarse, motivados
por la squeda de entretenimiento. Siendo estos condicionantes requeridos pero
insuficientes, para el estudio del fenómeno social del turismo.
En 1991, la Conferencia Internacional sobre las Estadísticas de Viajes y Turismo, de la
OMT (Organización Mundial del Turismo), supuso el cenit de los esfuerzos investigadores
en la materia entre 1975 y en el de 1985, tanto por parte de organizaciones
internacionales, como por países interesados, destacando Canadá. Amparándose en
estudios previos, la OMT definió el turismo interno e internacional, creando una
clasificación de las actividades turísticas. La definición básica fue “las actividades que
realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos a su entorno
habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año, con fines de ocio, por
negocios y otros, no relacionados con el ejercicio de una actividad remunerada en el lugar
visitado” (OMT, 1991). Por su lado, la visión de Goeldner (2000) lo define como “la suma
de fenómenos y relaciones que se originan por la interacción de los turistas con los
negocios de suministradores, gobiernos de países receptivos y las comunidades locales
en el proceso de atraer y hospedar a estos turistas y otros visitantes”. Su enfoque limita
el alcance del análisis a la perspectiva desde el país emisor de turistas, las relaciones
entre estos, y con las entidades de negocios que les proveen de servicios.
Respecto a sus características, el producto turístico es primeramente “tiempo” para
visitar sitios, pasar estancia hotelera y desplazamientos. Supone una “sección de vida”
diferente, disfrutable, de carácter ocioso o laboral, basado en el disfrute de experiencias
en lugares alejados o diferentes al entorno personal normal. Como el común de los
servicios, es de carácter intangible y subjetivo desde ambos sentidos de la cadena de
servicio. El objetivo es hacer que el cliente sienta sensaciones y emociones a través de
nuevas experiencias: con el objeto de llegar al sentimiento de vivir algo nuevo. No es
cuestión de ofrecerle bienes materiales, sino de crear y satisfacer expectativas sobre las
experiencias que le esperan, el ambiente que experimentarán y los recuerdos que
conservará. Sobre todo, la proposición única de venta es la satisfacción de las
expectativas que se le ha ayudado a generar. Para proporcionar esas expectativas que
el cliente busca experimentar, la utilización de bienes tangibles es parte necesaria del
proceso: como los implicados en el transporte, la comida a disposición del visitante, las
comodidades del alojamiento y, muy relevante en los últimos tiempos, la seguridad del
viaje, todo lo cual unido determina la calidad del servicio disfrutado por el viajero. Otras
de las características del producto turístico que influyen en la calidad del servicio son:
Caducidad: la incapacidad de almacenar un servicio. El tiempo de servicio que no se
usa, se pierde.
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Agregabilidad y modularidad: el producto turístico se forma “mezclando” diversos
“ingredientes” algunos de los cuales pueden ser reemplazados por otros iguales o
similares.
Subjetividad, individualidad e inmediatez: es subjetivo porque depende de las
circunstancias de los clientes y del proveedor al momento de darse la experiencia
turística. En función de estas, el grado y tipo de satisfacción varían de un cliente a
otro.
Simultaneidad producción-consumo: el cliente participa en el acabado del producto,
y es parte de su resultado final.
Heterogeneidad: el producto está conformado de tantos factores, muchos de los
cuales no son previsibles o programables, que la experiencia nunca es exactamente
la misma. Por ejemplo, a causa de la simultaneidad ya mencionada.
No es transportable: se transporta al cliente y no al producto.
Estacionalidad: sujeto a fluctuaciones en la demanda debidas a las condiciones
climáticas generales y específicas.
Interdependencia: con el resto de su sector y áreas económicas relacionadas.
Facilidad de copia: es extremadamente sencillo conocer a fondo el producto por parte
de cualquiera.
Altos costes fijos: la infraestructura necesaria para brindar los servicios se ha de
mantener en buenas condiciones constantemente, independientemente de que estén
recibiendo uso.
Tras todo eso, podemos afirmar que las partes constitutivas del turismo están
condicionadas por los propios acontecimientos y tipos de relación que motivan y rodean
los viajes: entre los visitantes y las entidades que los gestionan, las proveedoras de los
servicios que posibilitan y llenan de contenido la estancia de los turistas, y la legislación
aplicable en origen, destino y a nivel internacional.
3.1.1. Los viajeros
La OMT tiene un glosario esencial que define al viajero como “toda persona que se
desplaza entre dos lugares geográficos distintos por cualquier motivo y duración”. Los
términos del turismo internacional que aquí utilizamos los define la OMT (1991) de la
siguiente forma:
Visitante: toda persona que viaja por un período no superior a un año, a un país
distinto a aquel en el que reside y de su entorno habitual. Cuyo motivo principal no
es el de ejercer una actividad laboral en destino.
Turista: todo visitante que viaja a un país distinto de aquel en el que tiene su
residencia habitual, donde permanece durante al menos una noche y como mucho
un año, y cuyo motivo principal de viaje no es laboral.
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Excursionista: todo visitante que viaja a un país distinto de aquel en el que tiene su
residencia, distinto al de su entorno habitual, durante menos de 24 horas y sin
pernoctar en el país visitado. Su motivo principal para visitar tampoco puede ser
laboral.
3.1.2. Análisis de la multidisciplinariedad del turismo
Las diferentes definiciones del turismo actual son producto de principios constituyentes
de disciplinas distintas. Precisamente la diversidad de planteamientos conceptuales en lo
relativo al turismo ha constituido un obstáculo en la creación de un marco teórico
comprensible para entender y clasificar las cuestiones pertinentes a la materia. Desde la
economía, la sociología y el turismo, solo se ha hablado de la vertiente económica y del
impacto sociocultural. Esto se debe a la preconcepción de que los estudiosos del
fenómeno cuentan con herramientas de otras disciplinas para entenderlo. Pero ello deja
poco espacio a determinar que tiene el propio turismo que decir, como disciplina
científica, de sí mismo como tal fenómeno. Estudiar lo turístico desde este modo supone
reconocer que tiene medios nativos de análisis en aquellas materias que le son propias.
Sin embargo, como hemos estado viendo, sus estudiosos se apoyan en un tesoro de
teorías y métodos originarios de varias otras disciplinas de las ciencias sociales: políticas,
sociología, antropología, psicología, ecología, geografía, economía, historia, y de otras
que son campos de estudio pertenecientes a otras disciplinas (Tribe, 1997) y que tienen
algún tipo de relación con el turismo: como la mercadotecnia, la administración, el ocio
y el recreo, vinculable directamente al uso de redes sociales (Parra-López et al., 2014).
Aunque el turismo toca diversas facetas de la vida humana, los aspectos económico y
comercial han recibido un trato de favor en este sentido: probablemente porque ha
constituido un recurso para el desarrollo en los países del tercer mundo. Una máquina
de fabricar dinero en muchas economías. Esta preconcepción se ha hecho realidad a
veces, mientras que en otros casos no ha pasado de falsa promesa (Fiorello, 2010;
Boccardi et al., 2008). Ello ha provocado que la economía haya sido encargada de generar
la mayor cantidad de aportes teórico-conceptuales aplicables. Los aspectos
socioantropológicos del turismo de los que también hemos hablado no han quedado libres
de todo ello. Lo que ha llevado a que se acuñen términos afines a “sujeto del turismo”
“rol” o “actor” del turismo, etc. Esta intervención multidisciplinar en el turismo-materia
ha propiciado el surgimiento de los conceptos de geografía turística, piscología turística,
política o legislación turísticas. El calificativo turístico opera en este caso como nexo que
relaciona el turismo, la geografía y la psicología. Materias que epistemológicamente no
son turísticas, pero que ha tenido un enorme efecto en la concepción inicial de los
profesionales del sector: el adjetivo turístico, debe aludir a la totalidad del nombre que
representa, y no a realidades parcialmente vinculadas. El turismo es un fenómeno
complejo y humano (Tribe, 1997), y por ello necesita del concurso de las citadas
disciplinas: en un sentido no solo agregativo, sino también en uno en el que todas las
disciplinas involucradas se beneficien con la aportación total. El turismo es un fenómeno
que alcanza sectores variados de la existencia humana a nivel individual y social: si el
turismo efectos financieramente favorables en una zona, también se dejará sentir de un
modo u otro en el terreno de lo social. Entonces se necesitará del concurso de economía
y sociología para estudiar sus efectos y características. Por todo ello, es importante
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percatarse del peso de las configuraciones económicas, sociales, políticas y ambientales
en la creación del corpus teórico del turismo; reconociendo que en atención al contexto
que rodea al fenómeno, debe ser objeto de un estudio integral con todas las disciplinas
aplicables.
Reconocer el turismo como un sujeto de estudio multidisciplinar no debe suponer que
estas “confisquen” dicho sujeto y con él la exclusividad del saber en la materia. El sentido
de la educación en turismo es el de comprender, explicar y fundamentar el saber turístico,
pero como se ha dicho, con una perspectiva integral y verdaderamente multidisciplinar.
Todo ello evitando en la medida de lo posible el caer en preconcepciones partidistas
asociadas a estas múltiples disciplinas que, consciente o inconscientemente, pueden
perjudicar el objetivo último de multidisciplinariedad. Los estudiosos del turismo no
deben limitarse a los planteamientos individuales de sus campos, sino usar las
aportaciones pertinentes de cada materia de forma tal que el tema tratado (el turismo)
pueda ser reformulado. Esta interdisciplinariedad de la que hablamos constantemente se
aproxima mucho al concepto de hibridación: apuntado a que la materia deje de estar
respaldada solo por unas pocas cátedras que se erijan en “el” marco teórico del turismo.
Estas especiales necesidades académicas vienen derivadas de que el turismo, en su
origen, es un objeto de estudio esencialmente humano, cuyo espectro de actuación
permea a diversas capas de la aludida humanidad. Estos factores derivan en la necesidad
de convergencia disciplinar en cada una de esas capas que permitan formar un todo
comprensible y aplicable: atendente a aspectos derivados del tiempo libre, el consumo,
las tendencias sociales y el contexto cultural, las motivaciones y pareceres individuales,
así como el propio contexto de la actividad turística. Esta última ocupándose de sus
políticas, modelos de negocio y la forma en que estos influyen en sus entornos sociales,
su desarrollo en la globalización, características socioculturales y los procesos de
adaptación a la modernidad de los destinos turísticos. Para ello se precisa la creación de
esquemas concepto-teóricos que definan el objeto de estudio denominado como
“turismo”. Este no debe recibir el título de ciencia solo por su combinación de marco
teórico y práctico: tampoco debe limitarse su estudio a una cuestión de epistemología,
ni plantear que se limite a ser un área temática ordinaria orientada exclusivamente a la
realización de la actividad y a sus ramificaciones en Relaciones internacionales, porque
el problema principal que se le plantea no es solo su desarrollo como negocio, sino cómo
comprenderse y reconducirse como realidad de facto, encarándose al desarrollo integral
de los países de destino y a servir de nexo de unión positivo entre los pueblos.
3.2. Relaciones Internacionales
Inicialmente se concebían bajo una luz enteramente histórico-política, pasando en
tiempos más recientes a considerar crecientemente los componentes económicos,
culturales y sociales. La ciencia de las Relaciones Internacionales, al fin y al cabo, se
ocupa de las relaciones sociales, sean estas las que se dan entre individuos, conjuntos
de individuos o las dos cosas, con la preeminencia que ello da a las relaciones entre los
Estados. Existe consenso (OMT, 1991) en que las Relaciones Internacionales abordan
una parte viva de la realidad social, lo que las convierte en una ciencia social. Arenal
(1990: 464) define: “las Relaciones Internacionales se configuran como una disciplina de
integración y síntesis de los datos aportados por otras disciplinas, si bien el objetivo de
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su investigación aporta un contenido superior que le confiere su especial carácter en el
seno de las ciencias sociales”.
Implicando que las relaciones internacionales no se limitan a las relaciones de los
Estados, alcanzando a las interacciones entre los pueblos y grupos localizados en países
diferentes. Relaciones entre grupos a nivel internacional, y no solo entre gobiernos.
Esta apreciación es relevante porque la práctica ha probado la necesidad de que los
acontecimientos internacionales sean comprendidos esencialmente, permitiendo alcanzar
categorizaciones sobre el comportamiento esperable o predecible en relaciones
internacionales. Algunos autores sostienen que las relaciones internacionales deben
estudiarse como rama especializada de la ciencia política, despreciando el estudio de
otros actores y áreas no estrictamente políticos, como, por ejemplo, los
condicionamientos geográficos, los fenómenos ideológicos, ONG, el estado de la opinión
pública, etc. Si bien, ciertamente ha sido considerado una parte de la ciencia política, se
tiende ahora a resaltar el carácter inter, multi y transdisciplinar de éstas.
El campo de aplicación de las relaciones internacionales abarca desde la Economía Política
Internacional, el Derecho, la Filosofía, la Geopolítica, la Sociología, la Antropología, la
Psicología y por supuesto el Turismo: con atención especial al análisis y plasmación de la
política exterior Grupos-Estado. Rodríguez-Torres y Puerta-Rodríguez (s. f.: 8),
expresan: “Es así como se definen las Relaciones Económicas Internacionales como la
prolongación al exterior de las relaciones económicas nacionales, lo que deviene una
clara manifestación de su carácter de Relaciones Sociales de Producción”. Y “debemos
considerar, además, que estas Relaciones están directamente influenciadas por las
relaciones políticas que suponen la existencia de Estados diferentes, por lo que
dependerán también de la política económica nacional e internacional que desarrollen los
países, condicionados en su base por el distinto grado de desarrollo de las fuerzas
productivas de los participantes (p. 9). Es posible afirmar que las relaciones económicas
a escala internacional, en función de su carácter complejo y multiespectral y en función
del sector en el que se desarrollan, son de cinco tipos: comerciales, monetarias,
financieras, de colaborativas/cooperativas, y de integración económica. Gómez (1990:
3) dice “[…] la disciplina de las relaciones internacionales surge para satisfacer la
necesidad de las masas populares, por un lado, de los gobiernos, por otro, de comprender
el complicado escenario internacional actual […] por tanto, la disciplina comienza como
una ciencia de grandes potencias y al servicio de sus intereses, aunque en rigor interesa
a todos los pueblos del mundo”. Los estudios prospectivos de las Relaciones
Internacionales apuntan a dar soporte a la toma de decisiones que potencien los
desarrollos más positivos del panorama internacional, minimizando los negativos. Las
Relaciones Internacionales, siendo una ciencia, no constituyen una ciencia normativa: su
objetivo no es establecer normas o principios comportacionales de los actores implicados
o de los propios individuos, siendo de importancia el enfoque económico.
3.3. TIC aplicadas
Acorde a Araújo y Domínguez (2012) la clave en una comunicación digital eficaz reside
en “la squeda de modos de gestionarla y hacerla atractiva para los usuarios” orientada
a crear la necesidad de consumir el producto. El turismo es probablemente una de las
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actividades que han recibido mayor influencia de las Tecnologías de la Información y de
la Comunicación (Altamirano et al., 2016) después de la docencia respecto a su
formulación previa (Correyero, 2003). La acción de las nuevas tecnologías de la
comunicación digital invade la propia experiencia del viaje gracias a la telepantalla
orwelliana moderna: los dispositivos móviles con aplicaciones de geolocalización capaces
de asistir al viajero en términos vitales y accesorios. Las redes sociales afectan a la
percepción publicitaria, al facilitar el contraste de la experiencia anunciada con la
impresión de miles de viajeros.
El turista 2.0 es un promotor turístico independiente y tecnológicamente capacitado, que
se apoya en una comunidad digital colaborativa (Sarmiento y Terceño, 2018). Las redes
sociales constituyen un espacio ideal para investigar el mercado y conocer las
particularidades de los usuarios, sobre todo de los nativos digitales mayores de edad,
entre 18 y 30 años. “Conocer la personalidad de los demás es una habilidad esencial para
tener relaciones sociales exitosas” (Martínez-Valerio, 2016) y en este contexto de
comunicación digital, las redes sociales se erigen como una plataforma en una puerta
abierta al interior de la mente de estas generaciones. La cantidad de tendencias que
surgen diariamente de las redes sociales y de las que las marcas podrían aprovecharse
son incontables; pero deben ser evaluadas profesionalmente para determinar cuáles
conciernen a su audiencia y nicho de blico concreto. El sector turístico ha hecho uso
de la web 2.0 y en especial de las redes sociales, convirtiéndolas en herramientas
promocionales del día a día, haciendo que surjan aparecido redes sociales específicas
para este sector: comunidades virtuales iniciadas por los usuarios. Para cualquier
institución o compañía turística se hace imprescindible saber gestionarse a en el entorno
de las redes sociales para mejor relacionarse con sus usuarios o viajeros en potencia.
4. Resultados
La importancia del turismo en las Relaciones internacionales se percibe principalmente
en el modo en que estas disciplinas se interrelacionan: algo visible en el enfoque
sistémico y de elementos que son consustanciales al turismo: su carácter multidisciplinar,
agregador, dinámico y abierto.
El enfoque sistémico es el mejor para comprender este sistema turístico” por varios
motivos: en primer lugar, porque enfatiza la interdependencia en el turismo; varias
disciplinas pertinentes trabajando en la dirección de un propósito común. También está
la naturaleza abierta del turismo como sistema, dotado de estructura flexible, dinámica
y cambiante. Nuevos conceptos y hechos están constantemente aplicándose al turismo.
Además, se ve afectado por múltiples influencias externas que tienen como resultado
efectos tanto negativos como positivos sobre cualquier materia que entre en su esfera
de contacto. Es importante, además, tener presente la complejidad y variedad de la
disciplina turística: como se ve en la variada oferta de paquetes y tipologías de turismo,
como puede verse en la intensa competencia del sector, incluyendo las grandes empresas
a nivel global.
La forma en la que el fenómeno covid-19 ha espoleado la implementación de las TIC y el
crecimiento todavía mayor de las Redes sociales ha generado una aceleración en dicha
interrelación sistémica: potenciando las comunidades de usuarios del turismo
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(comunidades internacionalmente transversales, con cada vez más el inglés como lengua
franca) pese a la lógica decadencia temporal del aspecto-rey en el estudio del turismo:
el económico.
Así que, a nivel internacional, se han producido intercambios digitales de información en
materia turística, y ello ha sido posible gracias a las redes sociales. Por las mismas, parte
de las relaciones internacionales pre-covid existentes han permitido a esta sub-esfera de
relación del sector turístico permanecer en funcionamiento pese a las circunstancias,
generando interés, demanda e información para el a de mañana. Esta es la importancia
de las relaciones internacionales para la disciplina turística, así como parte del valor
añadido que le aporta la digitalización global.
5. Conclusiones
El carácter internacional de las relaciones sociales es innegable, con independencia de
quienes sean sus protagonistas y de que se desarrollen al amparo de un Estado o, por el
contrario, transgrediendo los límites de este. Hablamos de relaciones entre los pueblos,
grupos, ciudades: de grupos con individuos y entre individuos: siendo el turismo un
ejemplo paradigmático de Relaciones internacionales no directamente asociadas a
estados o a grandes grupos. Las Relaciones internacionales como ciencia, apuntan a dar
soporte a la toma de decisiones que potencien los desarrollos más positivos del panorama
internacional, minimizando los negativos: no constituyen una ciencia normativa (pero si
una ciencia, al fin y al cabo) en tanto en cuanto su objetivo no es establecer normas o
principios comportacionales de los actores implicados o de los propios individuos, siendo
de importancia el enfoque económico.
El turismo, por su parte, es tanto un fenómeno social de reciente desarrollo como una
ciencia en lo relativo a cómo debe estudiarse y tratarse académicamente. El saber así
obtenido debe obtenerse mediante una aproximación multifacética real, evitando caer en
preconcepciones derivadas de un solo campo del saber. Algo que se consigue de manera
mucho más efectiva con un enfoque sistémico que permita percibir el modo en que este
fenómeno se relaciona con el resto de la realidad y de las ciencias. No debe recibir el
título de ciencia solo por su combinación de marco teórico y práctico, ni limitarse a una
cuestión de epistemología, o a ser un área temática ordinaria orientada exclusivamente
al ámbito práctico y a sus ramificaciones en Relaciones internacionales, porque el
problema principal que se le plantea no es solo su desarrollo como negocio, sino mo
comprenderse y reconducirse como realidad de facto, encarándose al desarrollo integral
de los países de destino y a servir de nexo de unión positivo entre los pueblos.
El papel de las Relaciones internacionales dentro del fenómeno y la disciplina turística
tiene un gran peso económico y social, si bien el parón de la actividad turístico-económica
debido al covid-19 ofrece la singular oportunidad de estudiar el fenómeno con relativa
independencia de esta variable.
El turista 2.0 es ahora un sujeto activo del proceso comunicador a nivel internacional en
la industria turística: s allá de su importancia tradicional de cliente”, su papel “digital”
es ahora también el de anunciante, promotor y crítico de los productos que consume y
de los servicios que se le ofrecen.
JANUS.NET, e-journal of International Relations
e-ISSN: 1647-7251
VOL12 N1, TD1
Dossiê temático Relações Internacionais e Redes Sociais (Julho 2021), pp. 201-213
Redes sociales y relaciones internacionales en el sector turístico
David Caldevilla-Domínguez, Almudena Barrientos-Báez,
Juan Enrique Gonzálvez-Vallés, Manuel Branco-Pérez
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Este cambio de paradigma respecto a su “yo” anterior, plantea la necesidad de repensar
las estrategias de comunicación sobre la base del nuevo entorno digital, puesto que los
nuevos públicos del sector son nativos de él, y en él han creado comunidades
colaborativas propias. Comunidades capaces de quitar buena parte del control
reputacional de las manos de las empresas, y de seguir operando y ejerciendo su
influencia en tiempos de recesión para el sector.
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