OBSERVARE
Universidade Autónoma de Lisboa
e-ISSN: 1647-7251
VOL12 N1, TD1
Dossiê temático Relações Internacionais e Redes Sociais
Julho 2021
152
VERIFICACIÓN INFORMATIVA DURANTE LA COVID-19. ANÁLISIS
COMPARATIVO EN LOS PAÍSES DEL SUR DE EUROPA
RAÚL MAGALLÓN-ROSA
raul.magallon@uc3m.es
Raúl Magallón Rosa trabaja como profesor de periodismo en el Departamento de Comunicación
de la Universidad Carlos III de Madrid (España). Es Licenciado en Periodismo y Doctor con
mención europea por la Universidad Complutense de Madrid. Su línea de investigación se centra
en la relación entre desinformación y fact-checking. Es autor de "Unfaking News. Cómo combatir
la desinformación" (también publicado en portugués) y "Desinformación y pandemia. La nueva
realidad".
JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ-DUARTE
josemanuel.sanchez@urjc.es
Licenciado en Sociología por la Universidad de Salamanca.
Doctor en Comunicación por la Universidad Rey Juan Carlos. Doctor en Ciências Sociais
(especialidad políticas) por la Pontificia Universidade Catolica de Sao Paulo. Profesor de
comunicación política en la Universidad Rey Juan Carlos (España) y vicesecretario general de la
Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
Resumo
La desinformación implica un reto para las democracias especialmente en periodos
excepcionales como procesos electorales pero, sobre todo, como consecuencia de una crisis
sanitaria de carácter global y sin fecha de finalización clara. El objetivo de esta investigación
se centra en analizar el tipo de bulos identificados durante la pandemia de COVID-19 en los
países del sur de Europa (Portugal, España, Italia y Grecia). Para ello se analizarán 936
desinformaciones reportadas por las principales organizaciones de verificación en esos países:
Observador y Poligrafo (Portugal), Newtral, Maldita y EFE verifica (España) Facta, Open,
Effecinque y Pagella Politica (Italia) y Ellinika Hoaxes (Grecia) entre los meses de febrero y
agosto de 2020. Como conclusión final se indaga en la presencia o ausencia de un patrón
común en los cuatro países a partir de la temática de los bulos, sus canales de distribución y
la viralización en el extranjero estableciéndose dos ejes de desinformación: uno sanitario-
preventivo y otro político-polarizado.
Palavras chave
Desinformación; fact-checking; COVID-19; polarización; Europa.
Como citar este artigo
Magallón-Rosa, Raúl; Sánchez-Duarte, José Manuel. Verificación informativa durante la
COVID-19. Análisis comparativo en los países del sur de Europa. Dossiê temático Relações
Internacionais e Redes Sociais, VOL12 N1, TD1, Julho de 2021. Consultado [em linha] em
data da última consulta, https://doi.org/10.26619/1647-7251.DT21.10
Artigo recebido em 30 de Dezembro de 2020 e aceite para publicação em 19 de Março
de 2021
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Verificación informativa durante la Covid-19. Análisis comparativo en los países del sur de Europa
Raúl Magallón-Rosa, José Manuel Sánchez-Duarte
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VERIFICACIÓN INFORMATIVA DURANTE LA COVID-19. ANÁLISIS
COMPARATIVO EN LOS PAÍSES DEL SUR DE EUROPA
RAÚL MAGALLÓN-ROSA
JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ-DUARTE
1. Introducción
1
La crisis derivada de la COVID-19 ha supuesto un reto en términos sanitarios pero
también económicos, sociales y de gestión de la (des)información. El objetivo de esta
investigación se centra en analizar los bulos identificados durante los primeros seis meses
de pandemia en los países del sur de Europa (Portugal, España, Italia y Grecia). La
selección de estos países se debe a que comparten el mismo patrón de relación entre el
sistema político y el mediático (Hallin y Mancini, 2004; Brüggemann et alt., 2014; Büchel
et alt. 2016).
Al respecto, autores como Humprecht señalan que este tipo de países se distinguen por
niveles comparativamente altos de polarización social, comunicación populista y uso
elevado de las redes sociales para el consumo de noticias. De igual modo, los países de
este grupo suelen tener niveles más bajos de confianza en los medios (Humprecht et
alt., 2019).
En Portugal, los primeros casos se registraron el 2 de marzo de 2020. Dos semanas
después, el gobierno cerró la frontera con España y decretó el estado de emergencia
(entre el 17 de marzo y el 18 de marzo). En España, el 31 de enero se informó del primer
caso, el 12 de febrero se canceló la celebración del Mobile World Congress en Barcelona
y un mes después, el 12 de marzo, el Gobierno anunció las primeras medidas para frenar
la pandemia. El 14 de marzo se activó el estado de alarma con el confinamiento de la
población. En Grecia el primer caso se registró el 24 de febrero, siendo el primer país de
Europa y se decretó el cierre el 23 de marzo. Italia, fue el primer país europeo golpeado
por la COVID-19. Los primeros casos se registraron el 30 de enero de 2020. El 8 de
marzo, se amplió la cuarentena para cubrir toda la región de Lombardía además de 14
provincias del norte de Italia (Peña-Ascacibar et alt, 2021).
1
Este trabajo se ha realizado gracias a una Research Grant firmada con The Poynter Institute for Media
Studies (“Poynter”). A partir del acceso a la base de datos #Coronavirusfacts de la International
Factckecking Network (IFCN) hemos podido realizar esta investigación comparativa.
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Con fecha 31 de agosto de 2020, en España estaban confirmados 462.858 casos, en
Grecia 10.317, Italia 269.214 y Portugal 58.012.
Gráfico 1. “Casos acumulados confirmados de covid-19”
Fuente: Our World Data.
Infodemia (Nielsen et alt., 2020), tsunami de desinformación o saturación informativa
(Tangcharoensathien et alt., 2020) son algunos de los conceptos y problemáticas que se
vincularon con el consumo mediático e informativo durante los primeros meses de la
pandemia de COVID-19 (Brennen et alt., 2020; Papapicco, 2020). Desde un punto de
vista informativo, estos trabajos han incidido en la relación entre comunicación del riesgo
y el riesgo de la comunicación (Lozano, 2008), pero también en la saturación o fatiga
informativa.
Como indica la OMS, dicha fatiga puede enunciarse como: “la desmotivación para seguir
las conductas de protección recomendadas que aparece de forma gradual en el tiempo y
que está afectada por diversas emociones, experiencias y percepciones, así como por el
contexto social, cultural, estructural y legislativo”
2
.
No es novedoso el hecho de que, en periodos de alta intensidad informativa y
acontecimientos imprevistos de duración indeterminada, la ciudadanía necesite con
mayor urgencia ampliar sus datos y obtener detalles sobre los hechos narrados en las
noticias. Lo novedoso es que las redes sociales, los sistemas de mensajería instantánea
y el uso de actores políticos que utilizan la mentira como táctica y el engaño como
estrategia han desarrollado un ecosistema informativo que en muchas ocasiones queda
2
Véase: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/335820/WHO-EURO-2020-1160-40906-55390-
eng.pdf
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fuera del radar de los medios de comunicación y que se muestra complementario a éste
como gestor y productor informativo (Sánchez-Duarte y Magallón-Rosa, 2020a; López-
Pan y Rodríguez-Rodríguez, 2020; Vizoso y Vázquez-Herrero, 2019).
En este sentido, la aproximación al fenómeno de la desinformación (Wardle y Derakshan,
2017) ha ido volviéndose cada vez más especializado y glocal, frente a las primeras
investigaciones que pretendían realizar una foto fija de un acontecimiento histórico en
permanente movimiento. Claire Wardle y Hossein Derakhshan (2017, 5) publicaron un
informe
3
en el que señalaban:
Nos abstenemos de utilizar el término ´fake news` por dos razones. En primer
lugar, lamentablemente es inadecuado para describir el complejo fenómeno
de la contaminación de la información. El término también ha comenzado a
ser apropiado por los políticos de todo el mundo para describir a las
organizaciones de noticias cuya cobertura encuentran desagradable. De esta
manera, se está convirtiendo en el mecanismo por el cual los poderosos
pueden atacar, restringir, socavar y burlar la prensa libre.
Desde este punto de vista es necesario señalar que el ciclo de la desinformación es
adaptativo y está vinculado a nichos eventuales y oportunistas basados en la confusión,
las deficiencias mediáticas y la saturación informativa.
Más allá de la falta de coordinación entre administraciones, el auge de las teorías de la
conspiración (Uscinski et alt., 2020) y el desarrollo de campañas antivacunas quiel
hecho más relevante ha sido que la pandemia ha servido de catalizador de la polarización
en muchos países. En este sentido, las primeras investigaciones están demostrando cómo
la pertenencia y afinidad a determinadas opciones políticas se relaciona con tener una
posición a favor o en contra de la vacunación contra la COVID-19. Al mismo tiempo,
aparecen los primeros trabajos que vinculan la polarización, la desinformación y la
predisposición a vacunarse (Loomba et alt. 2021)
Según el trabajo de Brennen (2020), la información errónea procedente de promotores
reconocidos como políticos, celebridades y otras figuras públicas prominentes
representaron el 20 por ciento de su análisis, pero conformaron el 69 por ciento de las
interacciones totales de las redes sociales. Por lo tanto, y pese al anonimato inicial y la
imposibilidad de identificar muchas veces el germen de los bulos, su difusión y
viralización extrema recae en promotores reconocidos que de manera consciente o
inconsciente difunden los mensajes.
Autores como Sánchez-Duarte y Magallón-Rosa (2020b) establecieron una tipología de
bulos que circularon en los primeros meses de pandemia basándose en cuatro categorías:
contagios, estado y evolución de la pandemia; formas de prevención y curas; medidas
(públicas y privadas) adoptadas en la lucha contra la pandemia y para paliar sus efectos
y otros.
3
Véase: https://rm.coe.int/information-disorder-toward-an-interdisciplinary-framework-for-
researc/168076277c
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Tabla 1. Tipología de bulos.
Tipología de bulos
Ejemplos
Contagios
Estado y evolución de los contagiados, número, zonas de
contagio, situaciones concretas de localidades con focos
contagiosos, evolución de la enfermedad, situaciones de
caos, características y síntomas.
Prevención
Formas y métodos de prevención, curas, remedios, etc.
Medidas adoptadas en la lucha contra
la pandemia (públicas y privadas) y
para paliar sus efectos
Cierre de espacios, controles y restricciones, órdenes
gubernamentales y de partidos políticos, prohibiciones,
presencia del ejército, acciones desplegadas por empresas,
etc.
Otros
Cuestiones relacionadas con la seguridad (asaltos a
domicilios, seguridad de aplicaciones informáticas, estafas
(phishing), teorías acerca del origen del virus, predicciones
sobre la llegada de la pandemia, informaciones sobre
grupos de población específicos, etc.
Fuente: Sánchez-Duarte y Magallón-Rosa (2020b).
También analizaron el origen y canales de distribución del bulo (redes sociales,
mensajería instantánea o medios de comunicación), la intencionalidad del bulo
(desmentir o ampliar información), la posible viralización en otros países y si era posible
identificar a los promotores de los bulos.
Desde este punto de vista, un estudio sobre los países del sur de Europa resulta
fundamental por dos razones. En primer lugar, por el predominio de estudios sobre países
anglosajones frente a otros idiomas y culturas y por el tradicional carácter polarizado de
los países del sur de Europa.
En relación a la brecha de información existente relacionada con los estudios sobre
desinformación señalar que el trabajo de Seo y Faris (2021) destaca que el 62,8% de los
trabajos académicos publicados entre enero de 2015 y octubre de 2020 se realizó con
datos de Estados Unidos. En términos cuantitativos, los métodos de las ciencias sociales
computacionales, los experimentos y las encuestas fueron los enfoques dominantes. Los
experimentos supusieron el 23,8% de los artículos analizados, seguidos de métodos de
ciencias sociales computacionales (18,1%), encuestas (15,2%), entrevistas o grupos
focales (14,3%), análisis de contenido codificado por humanos o análisis textual (11,4%)
y metanálisis o análisis de datos secundarios (9,5%). Otros métodos (7,7%) incluyeron
análisis de imágenes, etnografía y estudio de casos.
En este sentido, la combinación de metodologías para el análisis y estudio del fact-
checking (López et alt, 2020; Freiling et alt. 2020), la desinformación (Aguado y
Bernaola, 2020; Apuke y Omar, 2020) y las características regionales y particulares de
cada país se presenta fundamental para desarrollar un análisis comparativo capaz de
establecer analogías, relaciones y, por supuesto, aprendizajes.
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2. Método
El objetivo de esta investigación se centra en describir las desinformaciones identificadas
por las organizaciones de verificación de Portugal, España, Italia y Grecia en los primeros
meses de la pandemia de COVID-19 (entre marzo y agosto de 2020)
La elección de estos países se justifica porque desde el inicio de la crisis sanitaria, y con
distintas intensidades dependiendo de las olas de contagio:
1) Comparten región (sur de Europa)
2) Comparten modelo de relación de los sistemas políticos y mediáticos (Hallin y
Mancini, 2004)
3) Presentan diferentes niveles de incidencia de la pandemia. Esta divergencia interna
entre más afectados (España e Italia) y menos (Portugal y Grecia) permite
identificar, de manera descriptiva, hasta qué punto la desinformación tiene una
mayor repercusión en situaciones y contextos geográficos con crisis más acentuadas.
Para el análisis se seleccionaron las desinformaciones reportadas por organizaciones de
fact-checking de estos países a la plataforma de verificación de la International Fact
Checking Network (IFCN)
4
. Esta red, dependiente del Instituto Poynter, se creó en 2015
con el objetivo “de reunir iniciativas de verificación de datos mediante la promoción y el
intercambio de buenas prácticas”. Durante la pandemia de COVID-19, la IFCN lanla
iniciativa #CoronavirusFacts Alliance reuniendo a más de 100 verificadores en todo el
mundo para “compartir, traducir y publicar” datos del nuevo coronavirus”
5
.
De igual modo, esta alianza ha permitido monitorizar en tiempo real y simultáneamente
-en muy diversos países y culturas informativas completamente antagónicas- cómo
circularon los bulos, rumores, informaciones erróneas, propaganda o información falsas
y analizar de forma mucho más completa cómo circularon las narrativas de
desinformación a nivel mundial (Marin, 2020) pero también cómo se adaptaban a los
contextos nacionales, culturales y locales (Naeem y Bhatti, 2020; Salaverria et alt.,
2020).
Partiendo de la base de datos de IFCN se seleccionaron 936 desinformaciones reportadas
por las principales organizaciones de verificación en Portugal, España, Italia y Grecia:
Observador, Poligrafo, Newtral, Maldita, Open, Effecinque, Facta, Pagella Politica y
Ellinika Hoaxes. El mero de bulos en cada uno los países se distribuyeron de la
siguiente manera:
4
Véase: https://www.poynter.org/ifcn/ [Consultado el 09/02/2021]
5
Véase: https://www.poynter.org/coronavirusfactsalliance/ [Consultado el 09/02/2021]
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Tabla 2: Número de desinformaciones verificadas en Portugal, España, Italia y Grecia entre marzo
y agosto de 2020.
País
Número de desinformaciones
Portugal
88
España
574
Italia
209
Grecia
65
Total
936
Fuente: International Fact Checking Network.
Tras su identificación estas desinformaciones conformaron una matriz de datos
organizada en las siguientes variables:
- Evolución por meses: bulos en los cuatro países distribuidos en cada uno de los meses
(entre marzo y agosto).
- Categorías temáticas: autoridades (informaciones relacionadas con acciones política o
de gobierno), causas, ntomas y curas (información centrada en aspectos sanitarios),
teorías de la conspiración (bulos que abordaban el origen de la pandemia y su gestión
a partir de teorías conspirativas), propagación (evolución en regiones, ciudades,
expansión por zonas geográficas, etc.) y otros (categoría con desinformaciones
diversas y personalizadas en cada uno de los países con la presencia de celebridades,
cuestiones acerca de seguridad, etc.).
- Calificación de las desinformaciones: falsas (desinformaciones falsas en sus totalidad)
o engañosas (desinformaciones con aspectos que no se ajustaban a la realidad o
medias verdades).
- Viralización en otros países: desinformaciones replicadas o no en otros países.
A partir de estas variables se realizó un análisis descriptivo de las desinformaciones
verificadas en los cuatro países. Si bien esta técnica presenta ciertos mites resulta
pertinente al explorar tendencias y sentar las bases para futuras investigaciones.
3. Resultados
Del análisis comparado que se presenta podemos establecer algunos resultados y
aprendizajes claros. Los meses de marzo y abril fueron los s activos desde el punto
de vista de la desinformación, y por consiguiente, de las verificaciones hechas por los
fact-checkers.
En Portugal suponen el 58,4% de las verificaciones, en España el 57,7%, en Grecia el
59,6% y la única excepción es Italia donde sólo se registraron el 33,7% de las
verificaciones.